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No han podido desmentir ningún milagro reconocido por la Iglesia desde 1734

 

La Congregación para las Causas de los Santos ofrece cursos de dos meses, en el Vaticano, para formar postuladores de causas de beatificación y canonización. Esos cursos están abiertos a las personas que participan en este tipo de proceso: laicos, sacerdotes, religiosas, abogados civiles y canónicos. Todos reciben formación en profundidad referente a un proceso pautado por criterios muy estrictos que, más allá de la mera formalidad, garantizan al máximo la seriedad de los procedimientos que llevan a alguien a ser declarado santo.

Una parte fundamental del proceso son los milagros, requisito para todas las causas de beatificación y canonización excepto las de los mártires. En una gran mayoría, los milagros consisten en curaciones inexplicables.

Y fue justamente a propósito de los milagros de curaciones inexplicables cuando, en el curso realizado en 2011, un hecho de gran importancia fue revelado por el Dr. Patrizio Polisca, presidente de la comisión médica de la Congregación para las Causas de los Santos y médico personal del Papa.

Después de explicar que los científicos que participan en los procesos dan testimonio, cuando procede, de que un hecho determinado “no tiene explicación natural”, Polisca contó que dos investigadores habían estudiado recientemente a fondo todos los archivos de la Congregación.

Su tarea era grande: revisar casos antiguos que los médicos de la época habían considerado inexplicables y que habían servido como base para beatificar o canonizar a alguna persona. El objetivo de ese trabajo era averiguar si, en el estado actual de la medicina, esos casos hubieran encontrado hoy alguna explicación científica.

Y la conclusión fue impactante: “No se encontró ningún caso que hubo sido considerado inexplicable en otros tiempos y que hoy tendría explicación médica”.

Ese estudio es una demostración a posteriori del rigor con el que la Iglesia trata los casos de milagros. De hecho, sólo para comenzar a estudiar el supuesto carácter milagroso de la curación de un cáncer, por ejemplo, la Congregación exige un mínimo de diez años sin recaídas, plazo que se extiende aún  más en los casos de tumores cerebrales.

Las actuales y rígidas normas seguidas para identificar milagros fueron establecidas en 1734 por el entonces cardenal Propero Lambertino, que se convertiría pocos años después en el papa Benedicto XIV. Son 7 los criterios para el reconocimiento de una curación extraordinaria o inexplicable, detallados en la De servorum beatificatione et beatorum canonizatione (La beatificación de los siervos de Dios y la canonización de los beatos), libro IV, capítulo VIII, 2:

1. La enfermedad debe tener características de gravedad, con pronóstico negativo.

2. El diagnóstico real de la enfermedad debe ser verdadero y preciso.

3. La enfermedad debe ser sólo orgánica.

4. Un eventual tratamiento no puede haber favorecido el proceso de curación.

5. La curación debe ser repentina, inesperada e instantánea.

6. El regreso a la normalidad debe ser completa (y sin convalecencia).

7. La cura debe ser duradera (sin recaída)

La revisión de los milagros reconocidos desde 1734 no encontró simplemente ningún caso que sea posible desmentir actualmente con los avances de la medicina a lo largo de los últimos tres siglos.

La seriedad de las evaluaciones de supuestos milagros puede percibirse, por ejemplo, en los números relacionados con el santuario mariano de Lourdes, en Francia, que es el más visitado del mundo por peregrinos en busca de curación física. Desde 1858 se registraron en ese santuario más de 7.200 alegaciones de curación milagrosa, pero apenas 69 casos han sido declarados efectivamente inexplicables desde el punto de vista médico-científico hasta hoy.

Este rigor de la Iglesia en la evaluación de supuestos milagros ha sido reconocido incluso por científicos agnósticos, como el médico francés Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina, que, entre otras relevantes contribuciones a la ciencia, se hizo famoso por el descubrimiento del virus HIV. Él afirma que los milagros de Lourdes son realmente inexplicables y elogia la grandiosa contribución católica en el cuidado de los enfermos. (Lea su testimonio en este artículo: “Los milagros de Lourdes son inexplicables” palabras de un agnóstico y Nobel en Medicina)

Otro ganador del Premio Nobel de Medicina que dio testimonio de milagros en Lourdes fue el entonces ateo Dr. Alexis Carrel, que aceptó ir hasta el santuario pensando en comprobar personalmente la falsedad de los supuestos milagros pero acabó presenciando uno de ellos y se convirtió a Cristo.

Fuente: ALETEIA

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