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Las imágenes de la Santísima Virgen: Dolorosa y Gloriosa

 

HISTORIA DE LAS APARICIONES DE EL ESCORIAL (19)

En el pasado artículo de esta sección, fueron descritas las cuatro primeras apariciones de la Santísima Virgen a Luz Amparo: el 19 de marzo de 1981 en la gruta de Lourdes (Francia); el 1 de mayo de 1981, en el Santuario de la Virgen de Cortes (Albacete), su tierra natal; ese mismo día, por la noche, en su casa de San Lorenzo de El Escorial; y el 10 de mayo, en la casa de Miguel y Julia, donde trabajaba como empleada doméstica.

 

Las imágenes de la Santísima Virgen: Dolorosa y Gloriosa

Seguro que más de una vez nos habremos hecho esta pregunta: ¿cómo será la Santísima Virgen? En este nuevo artículo, vamos a empezar a hablar sobre Ella. Para lo cual seguiremos la descripción de Luz Amparo a la pintora Elvira Soriano, que con gran inspiración plasmó en los dos hermosos cuadros que se encuentran en la capilla de “Ntra. Sra. de los Dolores” en Prado Nuevo.

Dª Elvira Soriano Manchón

El día 12 de octubre de 1982, la Santísima Virgen se había aparecido en Prado Nuevo, de blanco y amarillo, presentándose bajo su advocación de «Virgen Gloriosa, Virgen del Pilar», ya que éste era el día de su fiesta. Después, el 6 de noviembre de 1982, primer sábado de mes, fecha en la que el papa Juan Pablo II se encontraba en Zaragoza con motivo de su viaje apostólico a España, Amparo tuvo una visión de la Virgen en Prado Nuevo, en la que vino vestida con los colores de la bandera del Vaticano (amarillo y blanco), y el escudo del papa Juan Pablo II en la parte superior de su capa, en homenaje a él.

La profesora Elvira Soriano pintó al óleo dos cuadros de la Virgen de Prado Nuevo, en los que plasmó las imágenes a tamaño natural de forma prodigiosa, siguiendo las indicaciones de Luz Amparo, quien después los contempló con gran satisfacción. El primero de ellos, representa a la Virgen gloriosa tal como iba vestida durante la mencionada visita de san Juan Pablo II a España en 1982, y está fechado así: «18-XII-1982», junto a la firma de la pintora. El otro lienzo la muestra como Dolorosa y es posterior; va rubricado y sólo añade el año: «1984». Ambos cuadros gozan de una indudable inspiración y atraen la mirada de muchos. Han adquirido, desde que se conocieron, un gran valor espiritual, tanto para Luz Amparo como para los peregrinos de Prado Nuevo de entonces y en la actualidad, por representar a la Virgen aparecida en El Escorial. Estas dos imágenes de la Virgen han llegado a todos los rincones del mundo, habiéndose impreso centenares de miles de copias a lo largo de los años.

El origen de estas dos magníficas obras de arte religioso se remonta al año de 1982 —la primera—, cuando una pintora de Madrid, Dª Elvira Soriano Manchón (†), fue a visitar a Luz Amparo, invitada por una

Interior de la capilla de Prado Nuevo con los cuadros originales de la Virgen.

amiga, y se ofreció para pintar la imagen de la Virgen. A Elvira, que había sido copista, se le presentaba difícil el plasmar la imagen de la Virgen solamente con la descripción que le diera la vidente, pero accedió. Cuando se encontraron, Amparo le dio la mano para saludarla, quedando impregnada la de Elvira de un intenso aroma a rosas, que le duró horas, lo que experimentó como algo muy especial.

Después del saludo, Luz Amparo les propuso rezar el Rosario. Una vez terminado, explicó a Elvira cómo veía a Nuestra Señora. La descripción física de la Virgen gloriosa, que había contemplado en dos ocasiones, se puede resumir en los siguientes rasgos: es como de 1,70 m. de estatura, el talle delgado; las manos y los pies muy finos; su cuerpo irradia intenso resplandor. La cara es morena, alargada, pero con los pómulos llenos, y expresa paz y dulzura. El cabello largo de color castaño rojizo, pero luminoso, y le llega hasta la cintura; las cejas muy bonitas y amplias, arqueadas, no muy separadas en el entrecejo; los ojos verdes, grandes, muy bonitos y bastante rasgados; la nariz recta, algo larga; toda la boca muy bien formada, más bien pequeña, los labios gruesos, un poco más el inferior, el de arriba con un piquito graciosamente formado.

Viene vestida de amarillo y con una capa blanca, los colores de la bandera del Vaticano. El cuello de la túnica está adornado con unas florecitas, rosas como piedras preciosas que brillan. Lleva colgado un medallón semejante al cobre o al bronce, del que emerge el Espíritu Santo con mucha luz. En la mano derecha, que está en ademán de bendecir y enseñar, porta un rosario de 15 misterios. La mano izquierda, como si fuese una bandeja debajo del medallón; los pies, calzados con unas sandalias de dos o tres tiritas. La capa blanca es lisa, un poco más corta que la túnica, con un borde de oro a su alrededor y el escudo del papa Juan Pablo II en la parte superior derecha, ciñéndose a los hombros con un fiador, también de oro. Viene coronada por angelitos pequeñitos, como si fuesen cabecitas redonditas, pero sin alas, y luego otros angelitos más grandes que la circundan.

Después de la descripción que le hizo Luz Amparo, comentará la pintora: «Me ha explicado de una manera tan clara y tan bien, con tanta naturalidad y sencillez lo que ella contempla, que a mí me ha hecho ver casi el cuadro».

(Revista Prado Nuevo nº 20. Historia de las Apariciones)

 

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