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Obediencia ejemplar de Luz Amparo

 

HISTORIA DE LAS APARICIONES (25)

 

Luz Amparo acudía todos los días a Prado Nuevo, como había pedido la Virgen, a rezar el Rosario con los peregrinos. Los primeros sábados de mes, como queda dicho, acudían multitudes que en ocasiones superaban las treinta mil personas; entre los que solían encontrarse un buen número de sacerdotes y religiosas. A este propósito, en uno de aquellos primeros sábados, varios miembros del servicio de orden se pusieron de acuerdo para contabilizar los asistentes de ese día. Repartiéndose el recuento, entre varios de ellos, situados en la salida del recinto, llegaron a sumar hasta ¡35.000 personas! Ya hicimos referencia a ello en una de las entregas anteriores.

Estos hechos estaban en boca de muchos, también en los medios de comunicación, pero todavía no existía un pronunciamiento de la Iglesia de Madrid sobre estos fenómenos religiosos. Hacía tiempo que los estaban estudiando y teniendo encuentros con la vidente.

Entrevista de D. Ángel Suquía con Luz Amparo

Llegó marzo de 1985. Desde el Arzobispado, fue comunicado a Luz Amparo que el día 15 de ese mismo mes, D. Ángel Suquía y Goicoechea la esperaba para una entrevista personal con ella. El Arzobispo de Madrid se mostró en todo momento en un tono amable y cercano. En esta conversación, D. Ángel, por motivos de prudencia, consideró necesario hacer a Luz Amparo una serie de recomendaciones. De un modo respetuoso y afable le pidió que, en adelante, no hiciera declaraciones en los medios de comunicación, ni siquiera para defenderse, y que para él sería un gesto de buena voluntad y muestra de docilidad que no acudiera a Prado Nuevo en
las horas de mayor concurrencia, una vez que saliera a la luz la declaración que iba a publicar en el boletín de la Archidiócesis.

Luz Amparo le preguntó: «¿Me lo prohibe?». A lo que el cardenal respondió: «No, pero le ruego que no vaya». «Entonces no iré», concluyó ella. La razón que adujo D. Ángel Suquía era obtener una prueba sobre la autenticidad de las apariciones, comprobando si la afl uencia de las personas se debía únicamente a la vidente o tenía una motivación sobrenatural. Sin embargo, expresamente le permitió que siguiera hablando sobre este tema con las personas que la visitaran.

«Quien es obediente a la Santa Madre Iglesia dice mucho a su favor y da fiabilidad a lo que comunica».

Obediencia ejemplar de Luz Amparo

Desde aquella misma tarde del 15 de marzo, con ejemplar obediencia, siguiendo la recomendación del Arzobispo de Madrid —un ruego, no una prohibición—, Luz Amparo no volvió a asistir al Rosario multitudinario ni a participar en cualquier otro acto religioso convocado en Prado Nuevo; no obstante el sacrifi cio que esto supuso para ella. También, siguiendo el consejo de la Iglesia, desde ese momento no volvió a hacer declaraciones a los medios de comunicación, ni siquiera para defenderse de las difamaciones y calumnias levantadas contra ella. Esta exquisita obediencia de Luz Amparo a la Jerarquía ha sido una de las señales distintivas que dan crédito a un vidente y a los mensajes que dice recibir. Quien es obediente a la Santa Madre Iglesia dice mucho a su favor y da fi abilidad a lo que comunica. Refi riéndose a esto, D. José Francisco Guijarro, que por aquel tiempo fue encargado por el Obispado para dar explicaciones sobre el caso, afi rmó sobre la obediencia de Amparo que era «…una actitud muy de agradecer y muy de alabar en ella».

«Donde dice “no consta”, no quiere decir “no hay”… Todo llegará; tengan paciencia».

Publicación de la notadeclaración de 1985

La Iglesia, con relación a las apariciones marianas de Prado Nuevo, siempre ha mantenido una prudente actitud. Casi un mes después de la entrevista con Luz Amparo, el entonces Arzobispo de Madrid-Alcalá, D. Ángel Suquía y Goicoechea, con fecha 12 de abril de 1985, fi rma una declaración recogida en el Boletín Ofi cial de la Archidiócesis. En dicha nota, hace públicas unas consideraciones, entre las cuales estaba la siguiente: «No consta del carácter sobrenatural de las supuestas “Apariciones y Revelaciones” que se dan en el lugar conocido por el nombre de “Prado Nuevo”, en San Lorenzo de El Escorial, de nuestra Diócesis». Como paréntesis, resulta curioso cómo en este documento se comete un error común todavía al presente: confundir San Lorenzo de El
Escorial con El Escorial, dos municipios distintos. La fi nca de Prado Nuevo está ubicada en la villa de El Escorial.

Interpretaciones erradas de la declaración

Debido a la confusión que produjeron las interpretaciones equivocadas de la nota arzobispal, se procuró aclarar su contenido. Se llegó a afi rmar que la Iglesia había condenado estos fenómenos y prohibido la asistencia y rezos en el lugar. Cuando respetuosamente se sugirió al Cardenal Arzobispo que «tampoco constaba que no sean sobrenaturales» estas supuestas apariciones y revelaciones, contestó resueltamente: «Es que si eso constara, ya lo habría prohibido todo». Según explicó el mismo D. Ángel Suquía, la expresión mencionada no era una «prohibición», sino una primera medida de prudencia eclesial o «práctica que viene siendo habitual en estos casos», según sus propias palabras. En su momento, llegó a expresar como aclaración: «Donde dice “no consta”, no quiere decir “no hay”». Y también añadió: «Todo llegará; tengan paciencia».

 

 

(Revista Prado Nuevo nº 27. Historia de las Apariciones)

 

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