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Prado Nuevo en tierras africanas

El 15 de agosto de 1982, María Antonia Pelico llegó a Prado Nuevo con su esposo Pedro y sus cinco hijos, tras no pocas dificultades para encontrar el lugar. Ese día, sin ella saberlo, sería un punto de inflexión en la vida de toda la familia… Su historia da para un extenso testimonio que, en otra ocasión, reflejaremos en las páginas de esta revista.

La Virgen de Bisila.

Vamos a fijar la mirada en una promesa que María Antonia le hizo a la Virgen, tras leer los mensajes y escuchar las veces que pedía a los peregrinos que sus mensajes se extendieran por todas partes —«Mandad mis mensajes por cualquier parte del mundo», decía ya el 23 de octubre de 1981—. Tocada por estas palabras, prometió llevarlos a su tierra de origen, Guinea Ecuatorial, y en esa tarea puso su empeño.

Viajó por aquellos años, desde España (donde estaba establecida), en tres ocasiones: 1984, 1985 y 1987, repartiendo miles de rosarios entre sus compatriotas. En esa última visita, el día de Santa Teresa de Jesús (15 de octubre), se encontraba María Antonia en la iglesia de uno de los pueblos, y tras repartir los rosarios y las estampas entre los niños de primera comunión, se improvisó una procesión en honor a la Virgen de los Dolores de El Escorial, que llegó incluso al Ayuntamiento, suscitando el interés y la participación de los mismos concejales del municipio.

Éste fue el origen de una preciosa historia, que años después ha tomado forma en Guinea Ecuatorial y que hoy traemos a las páginas de esta revista.

La advocación a la Madre Dolorosa de El Escorial está presente hoy en siete iglesias —dos de ellas catedrales— de Guinea Ecuatorial. La responsable de esta nueva etapa de crecimiento es Rosa de Lima Asumo, «alma mater» del movimiento en esa antigua colonia española, asumiendo el legado que dejó Dª Evita Enoy, fundadora de la Asociación Virgen Dolorosa, el 30 de junio de 1990, en Guinea Ecuatorial, y fallecida el 9 de noviembre del año 2000.

La primera visita de Rosa de Lima a Prado Nuevo fue en el mes de agosto del año 2004, y desde esa fecha no ha faltado ningún año a su cita con María en El Escorial. El objetivo de todo su equipo siempre ha sido el de difundir la devoción a Nuestra Señora de los Dolores de Prado Nuevo de El Escorial en su Guinea natal, y para ello se propusieron un programa de oración, una vigilia a la Madre Dolorosa, todos los viernes del año, con una especial actividad el primer viernes de cada mes. Los grupos comenzaron en el Santuario Claret de Malabo, una de las comunidades parroquiales más grandes de Guinea, al estar ligada al colegio de los claretianos, que tiene capacidad para 1600 alumnos. La cita, cada viernes, es a las 3 de la tarde y se prolonga hasta las 7, que terminan el encuentro con la santa Misa.

En la catedral de Bata, en el continente, uno de los grupos se reúne en la parroquia «Virgen del Pilar», y otro en la parroquia «María Reina». En la parroquia «Virgen de Bisila» tienen instalado un cuadro de la Virgen de los Dolores de Prado Nuevo; y en Mongomo, el pueblo del presidente Obiang, otro grupo se reúne todos los viernes del año en la parroquia «Virgen de Guadalupe». Especial y preciosa tarea realizan los capuchinos con sus feligreses en Mbini, localidad llamada Río Benito en la época colonial, que cuenta con apenas 15.000 habitantes.

La devoción a la Virgen va creciendo y consolidándose en el pueblo guineano, cálido y hospitalario como el que más. El último grupo creado —con ayuda de los salesianos— está en San Juan Bosco de Bequi, en Bata.

Encomendamos la tarea de todos estos grupos a la Virgen de los Dolores y nos unimos a su oración, para que el mensaje de la «Virgen de El Escorial» se extienda por todo el mundo como las estrellas del cielo.

 

(Revista Prado Nuevo nº 27. Comentario a los mensajes) 

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