Prado Nuevo · Fuente de Gracias
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Prado Nuevo: Las apariciones de la Virgen en El Escorial.
 
Fresno de las Apariciones de la Virgen junto al pilón, donde mana agua, en Prado Nuevo. El Escorial (Madrid). (Pulse para ampliar la foto).

Fresno de las Apariciones de la Virgen junto al pilón, donde
mana agua, en Prado Nuevo. El Escorial. Madrid.
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El 14 de junio de 1981, domingo de la Santísima Trinidad, se iniciaron las denominadas «apariciones de El Escorial». Luz Amparo Cuevas fue la persona agraciada por esta revelación mariana en la finca de «Prado Nuevo» en El Escorial (Madrid). A esta fecha tan significativa, precedieron algunas manifestaciones previas del Señor y de la Virgen, desde noviembre de 1980.

Aquel día (14-6-1981), testimonia Luz Amparo que pudo contemplar a la Virgen de los Dolores sobre un fresno, que a partir de entonces se convierte en el centro de reunión de multitud de personas, a lo largo de los años, para orar con especial devoción, sobre todo la plegaria predilecta de María: el Rosario.

Nuestra Señora le pidió que se construyera allí una capilla en su honor para meditar la Pasión de su Hijo «que está completamente olvidada». Y añadió: «Si hacen lo que yo digo, habrá curaciones. Este agua curará (se refiere a la que mana de la fuente que allí se encuentra). Todo el que venga a rezar aquí diariamente el santo Rosario, será bendecido por mí. Muchos serán marcados con una cruz en la frente. Haced penitencia. Haced oración».

Estos extraordinarios acontecimientos se fueron propagando con una resonancia constante y en aumento hasta saltar incluso nuestras fronteras. Muchas personas quedaron impactadas al visitar Prado Nuevo —lugar donde se reúnen los fieles diariamente a orar, y especialmente los primeros sábados de mes— porque han percibido algo especial difícil de expresar, que les ha alcanzado en su interior.
 
 

 
 
     
Prado Nuevo: Posición de la Iglesia.
  Sobre las «supuestas» apariciones de la Virgen en «Prado Nuevo» de El Escorial, conviene anotar que la Jerarquía de la Iglesia no ha dejado de ocuparse de este hecho. El 12 de abril de 1985, el Arzobispo de Madrid-Alcalá, D. Ángel Suquía y Goicoechea, publica una nota en la que declara: «No consta del carácter sobrenatural de las supuestas “Apariciones y revelaciones” que se dan en el lugar conocido por el nombre de Prado Nuevo…». Estas declaraciones no estuvieron exentas de confusión desde el principio; en cambio, si nos ceñimos al sentido exacto de las palabras, la interpretación es clara. Cuando D. Ángel Suquía utilizó la expresión «no consta», hizo uso de una fórmula clásica en la historia de la Iglesia para afrontar una posible revelación privada. Dicha expresión ni afirma ni niega el carácter sobrenatural, sino que se hace eco de una realidad. Los hechos hacía pocos años que habían comenzado y la Autoridad diocesana todavía no tenía elementos de juicio suficientes para dar un dictamen definitivo; además, no podía pronunciarse de modo concluyente sobre unos hechos que aún no habían finalizado.

Visita del entonces Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Ángel Suquía y Goicoechea, a la Obra de la Virgen de El Escorial, el 27 de diciembre de 1993. (Pulse para ampliar la foto).

Visita del entonces Cardenal Arzobispo de Madrid,
D. Ángel Suquía y Goicoechea, a la Obra de la Virgen de El Escorial,
el 27 de diciembre de 1993.
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Debido a las erróneas interpretaciones que se estaban haciendo de la «nota», según las cuales se afirmaba que la Iglesia había condenado esos fenómenos y prohibido la asistencia y rezos en ese lugar, D. Ángel Suquía, en diferentes ocasiones tuvo que aclarar su contenido, de viva voz y por escrito. Cuando se le sugirió que tampoco constaba que no fueran sobrenaturales las supuestas apariciones y revelaciones de El Escorial, contestó D. Ángel Suquía: «Es que si eso constara —si tuviera seguridad de que no fueran sobrenaturales—, ya lo habría prohibido todo». Añadiendo: «Donde dice “no consta”, no quiere decir “no hay”». También explicó que esas palabras no eran una «prohibición», sino una primera medida de prudencia eclesial o «práctica que viene siendo habitual en estos casos», según sus propias palabras. Y concluyó: «Todo llegará; tengan paciencia».

Con posterioridad, D. Ángel Suquía, en respuesta a una carta en la que se le pedía precisara el contenido de la nota arzobispal, declaró rotundamente:

«Sean fieles a la Virgen e imítenla en su vida. La Iglesia ha dicho nada más que esto: todavía no consta. Esperen en paz. Oren. Sigan los santos consejos. Cordialmente»
10-3-1986, Firmado por el Cardenal D. Ángel Suquía.

El adverbio «todavía» dejaba abierto el camino para que la Iglesia pudiera hacer otra declaración en su momento. Es prueba de ello la Comisión actual establecida en la Archidiócesis de Madrid, que sigue trabajando para resolver el caso de Prado Nuevo y los mensajes.

En otra carta posterior (7-1-1987), el mismo Cardenal Suquía explicaba el verdadero sentido de su nota e invitaba a que se recurriera al P. Alfonso María López, O. C., director espiritual de Luz Amparo, para aclarar cualquier duda:

«He recibido su carta del 15 de diciembre; pocos días después he estado hablando con el P. Alfonso López, O. Carm. No hay que extrañarse de las extrañas interpretaciones del documento (...). Son ustedes mismos los que han de difundir y explicar correctamente estos documentos. Háganlo con paciencia y amor. Hable de todo ello con el P. Alfonso, que le orientará sin duda. Con sincero afecto...»
Firmado por el Cardenal D. Ángel Suquía.

Hay un documento valioso que explica el alcance de la expresión «no consta». En Amsterdan (Holanda), de 1945-1959 se produjeron unas apariciones de la Virgen. En 1961, el obispo titular de la Diócesis de Haarlem (Holanda), declaró sobre su autenticidad: «No consta la sobrenaturalidad». Sin embargo, posteriormente, el 31 de mayo de 2002, el obispo correspondiente, J. M. Punt, tras una minuciosa investigación, declaró: «Consta la sobrenaturalidad», por lo que aprobó dichas apariciones de la Virgen en un documento oficial.

Enseguida, el 25 de octubre de 2002, la Comisión de acompañamiento del mismo Obispado hizo unas aclaraciones en las que presenta tres fórmulas canónicas a disposición de un obispo, cuando quiere pronunciarse sobre unas supuestas apariciones:
  1. «Consta la sobrenaturalidad», cuando esté comprobado el carácter sobrenatural de la aparición.
  2. «No consta la sobrenaturalidad», cuando no esté comprobado todavía dicho carácter sobrenatural.
  3. «Consta la no sobrenaturalidad», cuando se ha comprobado la ausencia de un origen sobrenatural.
Como podemos ver, los números 1 y 3 son dos fórmulas definitivas, en sentido positivo o negativo: 1.- Está comprobado el carácter sobrenatural de una aparición; 3.- Está comprobado que no es de origen sobrenatural. En cambio, la segunda fórmula no es definitiva, sino que deja abierto el camino para que la Iglesia pueda hacer una futura investigación, y en su momento, una declaración definitiva. Esta segunda fórmula es, precisamente, la que utilizó el Cardenal Suquía: «No consta del carácter sobrenatural». Por este motivo, todavía se están estudiando los hechos de El Escorial, a la espera de que un día se pronuncie el Arzobispo de Madrid.

Podemos afirmar sobre los hechos de Prado Nuevo que igual que ha sucedido en otras apariciones marianas aprobadas por la Iglesia, como las de Amsterdam en Holanda (31-5-2002) o Laus en Francia (4-5-2008), la falta de reconocimiento oficial en los inicios no significa rechazo por parte de la autoridad de la Iglesia, sino que supone un tiempo de espera en Dios, mientras la Iglesia culmina el estudio de los hechos, para dar un juicio definitivo. Solamente la Iglesia tiene la autoridad para declarar el carácter sobrenatural o no de lo acaecido en Prado Nuevo.

Por tanto, el Arzobispo D. Ángel Suquía:
  1. No negó que las supuestas apariciones y revelaciones de Prado Nuevo puedan ser sobrenaturales.
  2. Tampoco negó la libertad y el derecho que los fieles en general tienen para organizar actos religiosos, como Rosario, Vía Crucis, etc., y a asistir a los mismos en Prado Nuevo de El Escorial o en cualquier otra parte, con tal de que se respeten las leyes eclesiásticas y civiles.
  3. El «ruego encarecido» —nunca prohibición— de abstenerse de participar en los actos piadosos de Prado Nuevo, se limitaba a los sacerdotes, religiosos y religiosas, y con el fin de evitar que su presencia pudiera dar a entender que estos hechos gozaban ya de la aprobación oficial de la Iglesia.
A partir de marzo de 1985, siguiendo las recomendaciones del Cardenal D. Ángel Suquía, Luz Amparo, con ejemplar obediencia, ya no bajará más a Prado Nuevo en las horas de reunión de los peregrinos. Sin embargo, los mensajes continuarían hasta el 4 de mayo de 2002.

Visita del Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Ángel Suquía, a la Obra de El Escorial. (Pulse para ampliar la foto).

Misa durante la visita del Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Ángel Suquía, a la Obra de El Escorial. (Pulse para ampliar la foto).

Misa celebrada por D. Ángel Suquía durante su visita a la Obra
de la Virgen de El Escorial. Más arriba, otro momento de la visita.

(Pulse en cada una de la fotos para ampliarlas).
La misma fidelidad a las autoridades eclesiásticas ha venido caracterizando a «las personas directamente implicadas en estos hechos»; de tal manera, que las recomendaciones que fueron dirigidas a ellos, a nivel privado, por D. Ángel Suquía han sido su pauta constante de comportamiento.

La evolución del entonces arzobispo de Madrid, D. Ángel Suquía, en relación con este fenómeno religioso, fue muy positiva y favorable. Siguiendo el criterio evangélico de Jesús: «Por sus frutos los conoceréis» (Mt 7, 16), reconoció dichos frutos y concedió diversas aprobaciones, a las que nos referimos en esta página web.

Un dato significativo sobre la importancia que tienen las apariciones de El Escorial, incluso fuera de España, es que en el 22º Congreso Mariológico Mariano Internacional, organizado por la Academia Pontificia Mariana Internacional de Roma, celebrado en el Santuario de Lourdes (Francia), del 4 al 8 de septiembre de 2008, se impartió una conferencia sobre las apariciones de El Escorial, titulada: «Los fenómenos aparicionistas de El Escorial: realidad y mensaje», que presentó de modo totalmente favorable un eminente teólogo, especialista en temas de Mariología.
 
 

 
 
     
Prado Nuevo: Las peregrinaciones.
Fresno de las Apariciones de la Virgen en Prado Nuevo, El Escorial (Madrid). (Pulse para ampliar la foto).

Fresno de las Apariciones de la Virgen en "Prado Nuevo",
El Escorial (Madrid)
. (Pulse para ampliar la foto).
Ya desde los primeros años, Prado Nuevo se convirtió en un centro de peregrinaciones espontáneas, atrayendo a través de los años a cientos de miles de peregrinos. Eran tan numerosos los fieles que asistían cada primer sábado de mes a Prado Nuevo y tan favorable el ambiente de devoción que se respiraba, que incluso un buen número de ellos llegaban desde el día anterior o la madrugada del sábado, desafiando el frío, la lluvia o la nieve.

En la década de los ochenta, los primeros sábados, los peregrinos alcanzaron en ocasiones la cifra de cuarenta mil personas. En los arcenes de la carretera de Valdemorillo y en las calles de la villa escurialense, se aglomeraban los coches. Por los alrededores del Prado, se contaban, a veces, más de mil vehículos, con matrículas de todas las provincias de España, y centenares de autocares, entre los cuales, no faltaban los de otros países. Asimismo, un gran número de peregrinos se acercaban caminando desde la estación del tren.

Fotografía aérea de Prado Nuevo (El Escorial, Madrid) un primer sábado de mes.
  Fotografía aérea de Prado Nuevo (El Escorial, Madrid) un primer sábado de mes.  
 
Peregrinos cruzando las inmediaciones de Prado Nuevo en El Escorial (Madrid), a principios de los años 80. (Pulse para ampliar la foto).

Peregrinos cruzando las inmediaciones de Prado Nuevo en El Escorial (Madrid), a principios de los años 80. (Pulse para ampliar la foto).

Peregrinos cruzando las inmediaciones de Prado Nuevo
en El Escorial (Madrid), a principios de los años 80.
(Pulse en cada una de las fotografías para ampliarlas).
Por la veredas, muchos peregrinos avanzaban decididos, con sillas plegables, botellas de agua, rosarios, imágenes piadosas, etc. Hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos, algunos de ellos impedidos, en sillas de ruedas, con muletas, o en brazos de alguna persona. Otros se allegaban por curiosidad, pero la mayoría con gran fe, buscando el amor que la Virgen les ofrecía en este lugar.

A día de hoy, los peregrinos perseveran en su asistencia a Prado Nuevo, donde piden —como hijos— la intercesión y protección de su Madre; a veces, anhelando la curación de un ser querido gravemente enfermo, o la conversión espiritual de algún familiar alejado de Dios, o buscando gracias particulares, que les acercarán a la Iglesia y los sacramentos, a amar a Dios y al prójimo, a crecer en el amor a María, nuestra Madre. No son pocos los que, al encontrarse frente al fresno de la aparición, han experimentado una paz sobrenatural en su interior, como si se tratara de una suave caricia en el alma, regalada por la Virgen para serenar y consolar su espíritu.

A pesar de los años transcurridos, miles de personas, procedentes de diversas partes del mundo, siguen peregrinando a este lugar, especialmente los primeros sábados de mes, para elevar sus oraciones a la Madre del Señor, y recibir abundantes gracias.

Peregrinos en los alrededores de Prado Nuevo, El Escorial (Madrid). (Pulse para ampliar la foto).

Peregrinos en los alrededores del lugar.
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Rezando en Prado Nuevo, El Escorial (Madrid). (Pulse para ampliar la foto).

Rezando en Prado Nuevo. (Pulse para ampliar la foto).
Prado Nuevo es un lugar privilegiado de oración y recogimiento en el que se reciben paz, alegría y fortaleza espiritual. Muchos han visto cómo sus vidas han cambiado tras acudir a este lugar. Los frutos nacidos al pie del fresno son innumerables: miles de conversiones, con una nota común: acercamiento a la Iglesia, por parte de aquellos que se habían alejado de ella; perseverancia en la vida cristiana y sacramental; abundantes vocaciones sacerdotales, religiosas, matrimoniales; recuperación del apostolado de los laicos; e incluso, según diferentes testimonios documentados, posibles curaciones. Además, la Obra de la Virgen de El Escorial aprobada por la Iglesia el 14 de junio de 1994 a petición de Luz Amparo Cuevas.

Algo que no podemos olvidar es la sintonía con la Iglesia de los peregrinos que acuden a El Escorial. Hasta el presente, se han sometido en todo a las disposiciones que la Iglesia, representada en la Archidiócesis de Madrid por el Cardenal D. Antonio Mª Rouco Varela, ha tenido a bien disponer, porque en este lugar de gracias y bendiciones, que es Prado Nuevo, han aprendido a «amar a la Iglesia, amar a Dios, y a todo lo que compone el camino recto y seguro para llegar al Cielo» (La Virgen, 1-5-1999).
 
 

 
 
     
  Para contactar con la Obra de la Virgen de El Escorial mandar un correo electrónico a info@pradonuevo.es.

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