«Forman esta sección los hombres célibes o viudos que se sienten llamados a vivir en Comunidad según los tres consejos evangélicos: pobreza, castidad y obediencia» (art. 35º, Estatutos). «Su fin es el cultivo y vivencia de una vocación particular de entrega a Dios: sacerdocio, vida religiosa, apostolado, vida de oración, estudio y retiro» (art. 36º, Ibíd.)

A esta rama de la Obra pertenecen los que se sienten llamados a una vida de consagración, tanto los que optan, después de un discernimiento adecuado, por la vocación sacerdotal como aquellos que se consagran a Dios según los tres consejos evangélicos, a semejanza de los hermanos de otras congregaciones religiosas. La vida de estos últimos se desarrolla cada día combinando, conforme a sus normas propias, la oración y el trabajo. Los seminaristas se forman en el Seminario Diocesano de Madrid.

Los capellanes han de velar por la fidelidad de esta Institución a la Iglesia, y contribuir a que se realice el fin de la Asociación Pública de Fieles: la santificación de sus miembros y la extensión del Reino de Cristo dentro de los cauces de la Iglesia y con su aprobación. Los demás sacerdotes atienden varias parroquias, capellanías de hospital, etc., además de colaborar con otros sacerdotes y participar en actividades diocesanas.

De Prado Nuevo han surgido una veintena, al menos, de sacerdotes conocidos, que atribuyen su vocación a las gracias recibidas en este lugar de bendiciones. El número exacto no está al alcance determinarlo a día de hoy, puesto que regularmente se conocen nuevos casos de vocaciones al sacerdocio, cuyo origen se asocia a este lugar de peregrinación. Fuera de la Asociación Pública de Fieles, otros jóvenes (chicos y chicas) han encauzado su llamada a la vida sacerdotal o consagrada en diferentes diócesis e instituciones religiosas.