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XVI Jornada Diocesana del Apostolado Seglar

El pasado día 20 de Febrero, varios miembros de la Asociación de Reparadores tuvimos la oportunidad de participar en la XVI Jornada Diocesana del Apostolado Seglar. La iniciativa nace del deseo de la Delegación de impulsar la presencia pública y la participación ciudadana de los católicos en “todos los lugares en los que se encuentren los hombres y en todas sus situaciones existenciales”. “Sería falso decir y menos sostener que para construir el orden económico y social solamente son necesarias cuestiones técnicas objetivas”, “porque el orden económico y social afecta a las personas, a la configuración y al cultivo de la vida humana, así como a la convivencia y a la supervivencia”, pues no hay nada verdaderamente humano que no tenga que ver con la fe.

La jornada, destinada a todos los seglares de la Diócesis de Madrid, tenía como objetivos reflexionar sobre los retos de la Nueva Evangelización que plantea la Iglesia, hacer lo propio sobre el testimonio, la comunicación y la experiencia gozosa de Cristo en nuestras vidas y, por último,  concretar espacios para el testimonio personal y para que los laicos comuniquen la alegría de su fe en Jesucristo. El desarrollo de la misma no defraudó en absoluto.

Don Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid, dio comienzo a la jornada con la celebración de la Eucaristía a la que siguió la ponencia principal del día, realizada por el Vicario de Evangelización de Madrid, D. Carlos Aguilar Grande. Su disertación se centró en cuatro grandes bloques: la necesidad de conversión que todos tenemos acogiendo el don del Espíritu Santo, la primacía de la gracia, los evangelizadores y el papel de las comunidades y movimientos. Como hilo conductor de la ponencia, el vicario utilizó la Exhortación apostólica del Papa Francisco Evangelii gaudium.

La Conversión

La publicación de la exhortación papal supuso un aldabonazo para toda la Iglesia; frente al cansancio de creer o la desertificación espiritual, el Papa propone una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo, redescubriendo la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe.

La invitación a evangelizar se traduce en una llamada a la conversión, que empieza por confiar en “la potencia de Cristo, que es capaz de hacer nuevas todas las cosas, sobre todo nuestras pobres personas” (cf.MF n.5)

Es, pues, necesario comenzar renovando nuestra convicción de que “la fuerza del Espíritu Santo puede renovar su Iglesia y hacerla esplendorosa, tal y como se pone de relieve en la vida de los santos.

 

La primacía de la gracia

La propuesta 22 que hicieron los padres sinodales plantea la necesidad de que la renovación o conversión pastoral se piense y se organice bajo el criterio señalado por san Juan Pablo II de “la primicía de la gracia”. Desde este fundamento, se entiende mucho mejor la insistencia del papa Francisco en que “Dios nos primerea”,  y en plantear la acción de la Iglesia como el secundar el plan de Dios, colaborar y cooperar con su designio, que es eterno, que es sabio, que es bueno, que es justo.

 

Los evangelizadores

Uno de los retos mas concretos a los que nos hemos de enfrentar para evangelizar en el momento actual es el de los evangelizadores.

El papa, refiere Carlos Aguilar, valora y enfatiza sin reservas la labor de tantos y tantos agentes de pastoral que realmente se están dejando la piel en todos y cada uno de los campos de la misión y de la evangelización… Pero no por ello deja de reconocer asimismo que algún que otro evangelizador va por ahí con “cara de funeral”  y habla de “cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua”

 

Las comunidades, movimientos y grupos

Siendo como es muy importante e imprescindible para la evangelización el testimonio de cada fiel cristiano, este adquiere toda su relevancia cuando lo es de alguien que vive inserto en una comunidad (grupo, asociación, movimiento); y a lo que invita y a lo que llama es a insertarse en “una comunidad de fieles” (cf. EN 23)

Por eso, podríamos decir que la comunidad cristiana es “el hogar de la evangelización” y sin estar inserto en una comunidad cristiana, nadie debería evangelizar, o, si lo intenta, no cabría llamar a eso evangelización.

Por su parte, las comunidades (movimientos, grupos, asociaciones etc.), tampoco pueden concebirse de forma aislada y desgajada del organismo eclesial que les da vida: para que den fruto –en orden a la evangelización– deberían, en palabras del vicario episcopal, estar en comunión y abiertas a las demás comunidades y a la única Iglesia de Jesús.

 

La comida supuso en la jornada, un nuevo momento de encuentro fraternal en el que compartir conocimiento y experiencias entre los asistentes, siendo la antesala del panel de experiencias en el que Soledad Suarez (Presidenta de Manos Unidas), Inmaculada Florido (Delegada de Enseñanza de la Diócesis de Madrid) y Sonia Manzano, de Juventudes Marianas Vicencianas, nos narraron su actividad evangelizadora en sus distintos y enriquecedores ambientes, haciéndonos a todos coincidir en que los laicos debemos estar “en salida: en la vanguardia de la acción misionera de la Iglesia”.

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