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Por los caminos con la Virgen: Cartagena y Ocaña

 

Cartagena vuelve a florecer (Murcia)

Continuando con el itinerario de visitas y encuentros que estamos teniendo con los peregrinos y simpatizantes de Prado Nuevo, nos detenemos en esta ocasión en Cartagena, en la parroquia de Santa Florentina.

Apolonia, conocida por todos como Poli, ya vivió en los años 80 la visita de Luz Amparo a su ciudad natal. Desde allí, todos los meses partían hasta siete y ocho autobuses en peregrinación a Prado Nuevo; aquella visita multiplicó el número de peregrinos procedentes de esa provincia cartagenera. En la actualidad, Poli, con un importante grupo de colaboradores, se ha movilizado, consiguiendo que Cartagena vuelva a florecer para la Virgen de Prado Nuevo. La Parroquia, ubicada en una céntrica zona de Cartagena, recibe la colaboración de los peregrinos del Prado para su actividad ordinaria.

En esta ocasión, el acto se inició con una hora de adoración al Santísimo Sacramento, en la que intervino Marcelino, uno de los diáconos de la Asociación Pública de Fieles de El Escorial. Tras la adoración, celebró la Misa el Párroco, D. Antonio José Palazón, un sacerdote joven y dinámico (aprovechamos este artículo para agradecer su colaboración con el encuentro llevado a cabo). Durante la celebración, estuvo confesando el P. José María, uno de nuestros capellanes.

“Buenos frutos”

La charla se inició a las 20:00 horas, en los salones parroquiales, prolongándose hasta casi las diez de la noche. Especial importancia, y participación en el coloquio, tuvieron los temas relativos a la obra social realizada en las distintas residencias de ancianos que la Obra de la Virgen de los Dolores tiene distribuidas en distintas provincias de España. El capellán se centró, haciendo un poco de historia, en los pasos dados por la Iglesia en relación con Prado Nuevo, empezando por D. Ángel Suquía, que aprobó la Asociación Pública de Fieles, y continuando con el (anterior) Cardenal de Madrid, D. Antonio María Rouco Varela. La conclusión de los asistentes al acto se puede resumir en la siguiente afirmación evangélica: “Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7, 16). Es lo que Pepita decía con otras palabras a la salida: “No podía ser que un árbol malo diera tan buenos frutos”.

La visita ha prendido la mecha en el corazón de los murcianos; los asistentes procedentes de Murcia, Los Alcázares y otras poblaciones, se quedaron con la miel en los labios y ya han solicitado la inclusión de sus municipios en esta ronda de visitas que, desde El Escorial, se está realizando.

 

Acogidos con cariño en Ocaña (Toledo)

Dando un salto de un lado al otro de la Península, nuestro siguiente punto de encuentro fue en la Plaza del Perú, en el Convento de las Madres Dominicas del municipio toledano de Ocaña.

La coordinadora encargada de la organización del encuentro fue María del Pilar. Todos los miércoles del año, en este convento se reúnen los peregrinos del Prado para tener un cenáculo de oración. Pese a las dificultades y al paso del tiempo, nos sorprendió constatar que la Iglesia se encontraba repleta de personas procedentes de Ocaña y de algún municipio cercano, como Aranjuez, con el que se encuentran muy hermanados, pues la ruta del autobús, que cada primer sábado parte de Ocaña hasta El Escorial, tiene su parada obligada, desde hace muchos años, en ese municipio madrileño.

Un cenáculo de oración

En esta ocasión, el cenáculo de oración se realizó como de costumbre y pudimos escuchar cómo se entonaba el “Ave María” de Prado Nuevo a pleno pulmón, al final de cada misterio del Rosario, transportándonos de alguna forma a los pies del fresno de Prado Nuevo. Tras el cenáculo de oración tuvimos la Santa Misa presidida por el P. José María Ruiz, uno de los capellanes de la Asociación desde el año 1996. Una Misa muy especial para todos, pero principalmente para él, ya que con aquel grupo realizó en los años 80 sus primeras peregrinaciones a El Escorial.

El apostolado comenzó con una retrospectiva sobre la evolución de las peregrinaciones a Prado Nuevo, refiriendo cronológicamente los acontecimientos vividos en esa finca de la Villa de El Escorial: cómo se conocieron, primero, los hechos en aquel municipio, y después en Madrid y otras provincias, hasta extenderse por todo el mundo… El siguiente punto, desarrollado por el capellán, fue profundizar en la prudente doctrina de la Iglesia en relación con las manifestaciones de la Virgen, centrándose en la de El Escorial. Por último, el matrimonio formado por Félix Frades y María Dolores Esteban dieron su testimonio a todos los asistentes: de ser una familia con tres hijos y una vida espiritual mediocre a tener una hija consagrada en una Institución religiosa (las Hnas. Reparadoras), un hijo sacerdote en la misma Obra, y el tercero integrado en la rama de la Comunidad Familiar de El Escorial.

Al finalizar el acto, tuvimos la oportunidad de visitar dos comunidades de monjas de clausura: las MM. Dominicas, que nos acogieron y la Comunidad de Clarisas. En ambas comunidades nos sentimos acogidos con cariño y les pedimos, al despedirnos, que rezasen por nosotros. Constatamos con alegría y satisfacción que los frutos de El Escorial habían llegado hasta Ocaña; hasta alguna de las monjas nos dio su testimonio acerca de Prado Nuevo, donde fue bendecida por la Virgen para dar el paso de consagrarse en la vida religiosa.

 

(Revista Prado Nuevo nº 9. Actividades de la Asociación)

 

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