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Sufrimiento, soledad y oración

 

HISTORIA DE LAS APARICIONES DE EL ESCORIAL (13)

En el artículo anterior recordábamos aquellas primeras estigmatizaciones que, a finales del año ochenta, Luz Amparo padeció ya fuera de la casa de Miguel y Julia: en la iglesia de «Santa Gema» en Madrid, en la panadería de Félix Muñoz en San Lorenzo de El Escorial y en un Colegio de religiosas de la misma localidad. El instrumento de Dios quería que todos estos acontecimientos hubieran permanecido en la intimidad. Sin embargo, el Señor tenía otros planes…

Debido a la dimensión pública que toman estos hechos extraordinarios, todos los viernes, día en el que Amparo recibe los estigmas de la Pasión del Señor, comienzan a concurrir numerosas personas a la casa donde ella trabaja como empleada doméstica. El matrimonio de Miguel y Julia abren sus puertas para todo el que quiera presenciar los éxtasis y estigmatizaciones. Se forman largas colas de personas esperando poder entrar en la casa y contemplar a Luz Amparo en este estado. Se producen numerosas conversiones por el impacto espiritual recibido; pero también en otras personas la curiosidad se impone a la piedad, lo llamativo y maravilloso sobre el sentido religioso de estos hechos. En algunos prevaleció el interés por humedecer pañuelos en la sangre brotada de las llagas de Amparo, sin profundizar en el sentido verdadero de esa dolorosa estigmatización, que ella sufría libremente en reparación de los pecados con los que seguimos crucificando a Jesús cada día.

Debido a esa actitud negativa de algunas personas, resultó que, sin nadie esperarlo, durante dos semanas, las estigmatizaciones pasaron del viernes al jueves. El Señor manifestó a Amparo que obró así, porque esos comportamientos le causaron un desagrado parecido al que sintió ante los mercaderes en el Templo de Jerusalén.

Luz Amparo Cuevas en éxtasis recibiendo los estigmas.

Estigmas de Luz Amparo en la intimidad

Pasadas las dos semanas, los éxtasis vuelven a suceder los viernes, hasta la Semana Santa de 1981, cuando el Señor le manifiesta que su voluntad es que reciba los estigmas en la intimidad, porque ese sufrimiento es para ofrecerlo en soledad. Efectivamente, Miguel y Julia comprueban que así sucede. Cuando presiente que va a ocurrir, Amparo se retira sola a una habitación donde padece la estigmatización. Después, el matrimonio se encuentra las almohadas y las sábanas con manchas de sangre en los puntos correspondientes a las llagas de las manos, cabeza, costado, rodillas y pies. Por ejemplo, en la zona situada a la altura de los pies, y en la sábana de arriba,observan la mancha que corresponde al pie derecho, que se ha apoyado sobre el izquierdo; y en la parte inferior, en la sábana que cubre el colchón, la mancha del pie izquierdo que allí ha reposado debajo del derecho.

 

Rezo del santo Rosario en el horno de pan

En la casa de Miguel y Julia, adonde Luz Amparo acudía para realizar tareas domésticas, se empezó a rezar todos los días el santo Rosario por la tarde,a partir del mes de enero de 1981. Así lo pidió la Santísima Virgen. Fueron tantas las personas que empezaron a acudir, que la casa quedó pequeña. Se procedió, entonces, a buscar otro lugar. En seguida, una mujer llamada Francisca, aunque más conocida en San Lorenzo de El Escorial por el apelativo de «Paca la panadera», ofreció para ello el antiguo horno donde tiempo atrás cocía el pan, un local situado en San Lorenzo de El Escorial, justo enfrente de la panadería de la calle Claudio Coello.

Cada semana, los lunes y los jueves, se reunían en ese recinto los fieles, para rezar los misterios del Rosario ante una bella imagende laVirgen Dolorosa, de unos cuarenta centímetros, adquirida por Miguel Martínez en Madrid. No podemos decir con exactitud cuándo, pero todos los testimonios de la época—año 1981— aseguran que aquella imagen derramó lágrimas por dos veces durante las oraciones.

Junto al incipiente entusiasmo, aparecen también las primeras contradicciones y protestas, incluso amenazas. El rezo del Rosario molestaba e incomodaba en medio de la urbanización; así que aquellos primeros congregados tuvieron que buscar otro espacio para sus avemarías y padrenuestros. De nuevo, alguien ofrece otro local; en esta ocasión, un amplio espacio en los bajos de unos pisos recién construidos a la salida de San Lorenzo, ya en la carretera que conduce al Valle de los Caídos y Guadarrama.Allí, a primeros de junio de 1981, se empezó a rezar el Rosario dos veces por semana.

(Continuará)

 

(Revista Prado Nuevo nº 14. Historia de las Apariciones)

 

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